Yo lo sé, reconozco lo dificil que fue,
los dos temerosos y asustadizos,
convalecientes y desgastados.
Vivimos los días más largos del tiempo,
estuvimos equivocados por tanto tiempo.
Y he aquí que nos hacia temblar el miedo,
de equivocarnos de nuevo, no,
tal vez no temblabamos, quizás sólo
resignados.
Y no lo sabemos bien, pero de pronto,
así como de la nada, llega todo, llega
para quedarse, con una incesante fuerza.
Nos sacude y nos echamos a andar,
sin saber a donde vamos, despues
de media noche volteamos a un lado,
y sin querer saberlo, estamos acompañados.
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